jueves, 20 de marzo de 2008

La boda de mi mejor amigo

Por lo único que no fue tristísima fue por la borrachera que nos pusimos al final. En la ceremonia, todo el mundo se sentía mal de ver a Mónica y a Alejandro, ahí frente al altar, con la mísma cara que ponen los conejos cuando los acaban de lamparear.
De hecho cuando se cambiaron los anillos, se echaron a llorar diecinueve de las veintiun mujeres que Alejandro había besado en su vida ( y yo), Me puse a pensar en estadísticas al estilo gringo y en por que "si lo que me aprietan son los zapatos, siento un nudo en la garganta" Además todo me imagine en el mundo , menos que Ana Cristina también estaba llorando, claro si yo lo sabía, estuvo enamorada de Mónica desde la secundaria. De hecho la borrachera empezó justo después de la misa, como me vino a la memoria aquel domingo en la Basílica de lo Remedios cuando no sé en que artes fui elegido como monaguillo emergente, el cura traía un aliento que daba vergûenza, pero ahi estaba, dándonos el perdón a todos los "pecadores" ( y además me grito). Total ¿yo que pinche obligación tengo de saber como se debe agarrar la pendeja sabanita esa que ponen abajo para que no se les caiga la hostia de la trompa?
Desde el camino de la Iglesia al Jardín donde fue la recepción, se empezaron a vaciar, botellas , botellitas y botellotas, por supuesto cada que llegaba una botella nueva, nos dedicabamos a vaciarla.
Para cuando llegó la tercera botella. Ana Cristina estaba tratándome de enseñar a bailar mambos, chachachás, merengues, polkas y todo lo que al conjunto se le ocurriera tocar, claro, tengo varios inconvenientes respecto al baile, uno es que nací con dos pies izquierdos, otro, es mi código postal, en mi rancho no se acostumbra cerrar las calles al ritmo de "como te voy a olvidar, como te voy a olvidar" , otra desventaja era mi avanzado estado etilico y la más grande tal vez: Ana Cristina con sus 1.74 de estatura descalza, sus 120 kilos y su postura más varonil que el Cibernético, pretendía llevarme en todos los bailes, hasta intentamos con "quebradita" pero quebradita de madre que nos íbamos a poner si no la convenzo de regresar a la mesa y ahogar en tequila el dolor y la pena de que se nos habían casado, a mi la verdad Alejandro me intereso solamente los 15 minutos que nos quedamos atorados en el elevador de la Torre de Mexicana de aviación durante un sismo y sucedio aquel besillo y pequeño fajecin, "dije total si aqui nos morimos no me quiero morir con las ganas de besarte. Pero para Ana Cristina era diferente, ella si que estaba enamorada.
Ella le hacía poemas, le mandaba flores, hasta se hizo un tatuaje con el nombre de Mónica con un corazón atravesado por una flecha, ese día me decepcioné de las lesbianas y de lo cursis que pueden llegar a ser, y me dí cuenta que una lesbiana llega a su segunda cita de amor en un camión de mudanzas, jajaja!
Bueno la boda como era de esperarse termino a altas horas de la madrugada, la Chiquis Corcuera y de la Peña salio arrastrando su mascota, nunca vi bien si era un perro, un zorro, un gato o un mink, además de que perdió un zapato. La elegante señora Perez del Moral y Junco decoraba las jardineras de la entrada con una vomitada masiva mientras su marido esperaba que le trajeran su Mercedes Benz y tratando de esconder la cabeza donde se pudiera, yo muy divertido aunque bastante borrachin me fui a descansar a mi penthouse de interés social, pero penthouse al fin, después de dos meses de luna miel por las Islas Griegas, la comunidad industrial se sacudió con la noticia de que Mónica y Alejandro se divociaban, dicen las malas lenguas, que son las que generalmente dicen la verdad, que en el crucero Alex le dijo a Moni, olvide mis cigarros en el camarote, y Oh sorpresa lo encontró con uno de los empleados del barco, Alex juro que traía una basurita en el ojo, y que el empleado se la estaba "soplando" pero ¿no había necesidad de que ambos trajeras los chones abajo o si?, bueno lo he dicho sìempre y lo seguiré diciendo: El mundo es un lugar muy extraño ! pero divertido!

1 comentario:

LORENZO dijo...
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